Capilla de Ntra. Sra. de la Aurora PDF Print E-mail

 

Capilla de Ntra. Sra. de la Aurora

De la historia, conforman el elemento fundamental y básico para comprender una comunidad. La excepcionalidad del Patrimonio andaluz, caracterizada por su indiscutida riqueza, variedad y calidad, se imbrica en el tejido social adquiriendo un gran protagonismo en la vida cotidiana. Lo entendemos como la selección de todos aquellos elementos culturales del entorno que la sociedad considera que son significativos como instrumentos de identidad y de memoria colectiva y, por tanto, son valorados socialmente como dignos de ser preservados y legados a generaciones futuras.1

Cuando analizamos la dimensión histórica, como proceso íntimamente ligado a la realidad social, podemos llegar a conocer cualquier propósito según las actuaciones llevadas a cabo en un lugar concreto de una época pretérita. La individualidad de la memoria social no es solo personal, “...los recuerdos que constituyen nuestra identidad y proporcionan el contexto para cada pensamiento y acción no sólo son nuestros, sino que también los aprendemos, tomamos y heredamos en parte de unas reservas comunes, construidas, sostenidas y transmitidas por las familias, las comunidades y las culturas a las que pertenecemos...”2.

Al establecer una lectura patrimonial del inmueble sede de nuestra hermandad, observamos el reflejo del espíritu de una época, de una comunidad, de una nación y de la propia humanidad. El patrimonio es el conjunto de bienes valiosos, materiales o inmateriales heredados del pasado. Es una riqueza colectiva que contiene las expresiones más dignas de aprecio en la aportación histórica de una sociedad a la cultura universal. Su valor lo proporciona la estima que, como elemento de identidad cultural, merece a la sensibilidad de los ciudadanos. Porque los bienes que lo integran se han convertido en patrimoniales debido exclusivamente a la acción social que cumplen, directamente derivada del aprecio con que los mismos ciudadanos los han ido revalorizando3.

El patrimonio que se va decantando de generación en generación conforma el sello distintivo de un pueblo. Por ello es una manera de acercarse al conocimiento de la identidad de una comunidad concreta. “…la tradición es la base de la personalidad colectiva de un pueblo. Vivimos en y por el recuerdo, y nuestra vida espiritual no es en el fondo sino el esfuerzo que hacemos para que nuestros recuerdos se perpetúen y se vuelvan esperanzas, para que nuestro pasado se vuelva futuro.” (Miguel de Unamuno).

Una gran suerte la que tiene la Hermandad de la Humildad, y con ella todos sus hermanos y devotos, al residir canónicamente en la Capilla de Ntra. Sra. de la Aurora, edificio barroco construido en las primeras décadas del s. XVIII. Son ya casi trescientos años los que lleva esta capilla cobijando a Ntra. Sra. de la Aurora y con ella, ofreciendo a la sociedad un cúmulo de valores históricos, artísticos y sociales que aún en la actualidad intentamos mantener vivo.

El edificio lo encontramos constituido por planta rectangular de una sola nave y puerta de entrada que queda enclavada frente al altar mayor. Encima de ésta, en la zona de los pies, se encuentra un coro alto que descansaba sobre un arco de medio punto, sustituido por un dintel tras las obras de restauración y transformación llevadas a cabo durante los años 1979 y 1980. Con estas se atajaron algunos de sus problemas más importantes, consolidando el inmueble y mejorando en algunos aspectos las instalaciones. El presbiterio se remata con una bóveda semiesférica decorada con un pequeño detalle ornamental de yesería. Remata la única nave un artesonado de madera de tradición mudéjar.

El retablo mayor, datado en la segunda mitad del siglo XVIII, es una obra próxima al taller de la familia de ensambladores, escultores y tallistas Santamaría Navarro. De planta recta y alzado liso se compone por banco, cuerpo y ático compartimentado en tres calles articuladas por cuatro estípites. En la calle central, abre una hornacina y un arco trilobulado para alberga la imagen titular de la capilla, Nuestra Señora de la Aurora. A sendos lados, una talla de San José a la derecha y San Antonio a la izquierda. Interrumpiendo la cornisa en la calle central, encontramos un cubículo en el que se observa un lienzo representando la Anunciación. En la parte superior, un alto relieve con la Santísima Trinidad flanqueada por San Miguel y San Martín a la derecha.

En el lateral derecho del presbiterio se abre un camarín donde se venera a Ntro. Padre Jesús de la Humildad, obra de Juan Abascal (1981). En el lateral izquierdo, observamos la imagen de Ntra. Sra. de la Victoria, posiblemente de la primera mitad del s. XVII y de autor anónimo. De igual forma se abren dos hornacinas (1980) paralelas a los medios de la nave para albergar la talla de San Juan Evangelista, atribuida a la familia Santa María Navarro (mediados del s. XVIII), y la imagen de del Corazón de Jesús.

La fachada se constituye por una portada barroca de ladrillo organizada en dos cuerpos. El inferior enmarcado por dos pilastras a cada lado que apoyan sobre un zócalo. El superior alberga una imagen de la Virgen Inmaculada realizada en barro cocido policromado, que apoya sobre un capitel de tradición mudéjar. Encima de la misma se observa un frontón curvo con inscripción alusiva a su datación, 1717. Se decora el conjunto con azulejos de forma circular en los cuales se reflejan las seis iniciales que forman el nombre de la imagen titular de la capilla.

Como bien sabemos, se localiza en una de las principales vías públicas del casco histórico de Lebrija, la calle Cataño, antigua lindera con la ciudad amurallada antigua y medieval. Por su emplazamiento privilegiado en un tramo próximo a la Plaza de España y su valor histórico artístico, el edificio se convierte en uno de los principales protagonistas de este sector urbano, foco de referencia visual y funcional.

La Capilla de Nuestra Señora de la Aurora no se encuentra incluida en la relación de Bienes Catalogados en Andalucía para la localidad de Lebrija, si bien al encontrarse situado en el Centro Histórico, con régimen de protección BIC, declarado con la tipología de Conjunto Histórico, goza de singular protección y tutela.

Por su calidad arquitectónica, su significación histórica y social, su uso especial religioso y cultural, su antigüedad, su singularidad y su representatividad de un período significativo, la Capilla se convierte en un edificio fundamental para la identificación e imagen de la ciudad de Lebrija. Es por ello que testifica la experiencia humana y sus aspiraciones debiendo ser una experiencia compartida que ofrece a cada ser humano la oportunidad del descubrimiento propio como otra persona en ese caudal de conocimiento que no es el propio.

Los hermanos de la Hermandad así como el resto de la ciudadanía y la sociedad en general, deberíamos concienciarnos de la importancia, a veces ignoradas, que llega a adquirir nuestra capilla como bien patrimonial. Es por ello que haciendo uso de sus instalaciones, disfrutando de su visualización o velando por su protección, podremos legar a las generaciones venideras el conjunto de valores que conforman este bien, además de seguir construyendo y enriqueciendo el objeto patrimonial que por unas u otras causas nos identifica y nos hace partícipe de su singularidad. 

 

 

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